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Alimentación de la mujer embarazada | Guía de Trabajo y Alimentación | CONSUMER EROSKI
Cómo alimentarnos según nuestra edad y tipo de trabajo
Portada >> Alimentarnos según la edad >> Alimentación de la mujer embarazada
Introducción
Cambios Fisiológicos
Alimentación de la mujer previa al embarazo
Alimentación de la mujer gestante en sitiaciones especiales
Lectura recomendada
Un buen MENÚ con su receta
Alimentación de la mujer embarazada
ES UN ERROR...
LA MUJER EMBARAZADA DEBE COMER POR DOS
Durante el embarazo, la mujer suele recibir informaciones de muy distintas fuentes que le aconsejan “lo que debe y lo que no debe hacer”, en especial, acerca de la alimentación que se supone que debe seguir. La famosa frase que dice que “la mujer embarazada tiene que comer por dos”, constituye un mito; ya que como veremos a continuación, no por tener que alimentar a dos, debe comer de forma exagerada.
Es cierto que a partir del final del primer trimestre de gestación se detecta un aumento de las necesidades nutritivas debidas al crecimiento del feto, que normalmente la mujer acostumbra a cubrir con un espontáneo aumento de la ingesta de alimentos. Los especialistas calculan que el aumento de necesidades energéticas se cifra en unas 350 calorías a partir del 4º mes, sobre la ingesta realizada habitualmente. Por lo tanto, queda claro que no se trata de doblar el consumo de alimentos, sino de que los alimentos que componen la dieta aporten al organismo la cantidad necesaria de nutrientes esenciales para la buena salud de la madre y el sano crecimiento y desarrollo del futuro bebé.
Como no hay un alimento que contenga todos los nutrientes, la alimentación deberá ser variada y equilibrada para que la sangre de la madre, que se comunica con la del embrión a través de la placenta, le aporte las proporciones necesarias de sustancias nutritivas.

UN ANTOJO NO SATISFECHO DE LA EMBARAZADA DEJA ALGUNA MARCA EN EL BEBÉ
Con frecuencia, la mujer embarazada experimenta cambios en sus preferencias alimentarias que se relacionan con variaciones de la apreciación y sensibilidad del gusto. La embarazada puede encontrar desagradable el sabor o el olor de algunos alimentos que le gustaban antes de la gestación. Por el contrario, puede experimentar una marcada apetencia por productos que no eran de su consumo habitual, lo que responde al término de “antojos”. Este fenómeno, no se debe en absoluto a alteraciones psicológicas, sino a alteraciones producidas por el trastorno hormonal que el embarazo representa. Estas aversiones o apetencias no tienen importancia si no alteran ni interfieren en la realización de una dieta variada y equilibrada. Es un mito creer que un antojo no satisfecho de la embarazada puede dejar alguna marca en el bebé.

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