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Cómo alimentarnos según nuestra edad

Madre que da pecho

Introducción

La lactancia es un periodo de la vida de muchas mujeres en el que ofrecen al recién nacido un alimento adecuado a sus requerimientos, que obliga a adecuar la dieta de la madre para cubrir de forma óptima sus necesidades y las del recién nacido, sin correr riesgo alguno para la salud de ambos. La cantidad y calidad de los alimentos ingeridos por la madre tiene consecuencias directas en el volumen y composición de la leche y sobre su salud y la del lactante.

La secreción de leche hace de la lactancia un proceso que aumenta la demanda de nutrientes de la mujer que amamanta debido a que, durante varios meses, parte de los nutrientes que obtiene mediante la ingesta habitual se destinan a la producción de este alimento. Además, hay que tener en cuenta que la demanda de nutrientes no es homogénea y varía a lo largo de la lactancia.

El estado nutricional previo al embarazo y la alimentación de la madre durante la gestación son tan importantes como la alimentación propia durante el periodo de lactancia.

Conviene informar correctamente a la futura madre sobre los cambios fisiológicos que se producen en el organismo y también sobre los factores que influyen en la producción de leche. Este proceso exige un gasto de energía enorme que únicamente la alimentación de la madre no puede cubrir. Es ahora cuando se utilizan las reservas de grasa almacenadas durante el embarazo como fuente de energía para llevarlo a cabo.